Oaxaca de Juárez, Oax. 2 de octubre de 2018.- “Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene un límite…”, con estas palabras, el entonces presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz, confirmó lo que se preparaba en contra del movimiento estudiantil de 1968.

Hoy 2 de octubre se cumplen 50 años de la masacre de Tlatelolco. El año de 1968 representó el hastío no sólo de la juventud mexicana, sino de toda una generación mundial inconforme con los patrones y conductas establecidas por el Estado, familias y sociedad.

El movimiento del 68, se desarrolló en plena Guerra Fría, contienda bélica que se caracterizó por la imposición de dos ideologías económicas y políticas: el capitalismo, encabezado por Estados Unidos de América; el segundo bloque representado por el socialismo y dirigido por la extinta URSS.

Aún cuando no se demostró la existencia de células socialistas en México, el gobierno de Díaz Ordaz, siempre justificó la represión estudiantil, argumentando que facciones internacionales querían desestabilizar la economía y paz social.

La revolución juvenil no sólo se manifestó en cambios políticos, sino también en la música: “The Beatles”; la moda: fue la década de las minifaldas, el cabello largo de los jóvenes y del cabello corto de las jovencitas; el repudio a la Guerra de Vietnam; el movimiento del amor y de la paz. La década de los sesentas comenzó con la instauración del primer país socialista del continente americano: Cuba.

La juventud de aquellos años quería un gobierno abierto al diálogo, mayor libertad de expresión; empero, se toparon con una de las manifestaciones más brutales del periodo denominado: “presidencialismo”, el cual tuvo su base en el poder hegemónico del partido de Estado.

En 1968 el Presidente de la República era la máxima autoridad, por lo que no existía ningún contrapeso que limitara su poder, la figura presidencial se imponía ante los otros dos poderes; en razón de lo anterior, qué se podía esperar de los medios de comunicación, bastaba una simple advertencia para que éstos dejaran de informar sobre determinado asunto, tal como sucedió en Tlatelolco, porque los periódicos y noticieros de aquellos años, minimizaron la matanza a unos cuantos muertos.

El movimiento estudiantil mexicano buscó afanosamente la democratización de los medios de comunicación, espacios donde sus demandas y reclamos se escucharan en los lugares más alejados de México. Sin embargo, las voces de aquella juventud fue segada por el fuego cruzado sostenido entre el “batallón olimpia” y el Ejército Mexicano”. Las familias mexicanas que perdieron a cada mujer, hombre, niña, niño en la Plaza de las Tres Culturas, también murieron, porque la oscuridad de la noche no les devolvió los restos inertes de aquellos mártires.

Así llegamos al año 2018, sin saber la cifra oficial de muertos, cadáveres que no son una simple estadística, detrás de ellas y ellos, había una historia de vida que jamás fue contada.

A 50 años de aquel movimiento estudiantil, cabría preguntarse: ¿se lograron los anhelos de aquella generación masacrada el 2 de octubre?; ¿México es más democrático?; ¿existe una apertura de los medios de comunicación hacia las minorías? ¿El Estado garantiza el derecho a la información? Las respuestas las encontraremos en las matanzas del jueves de corpus de 1971; en la desaparición forzada de Radilla Pacheco; la masacre de Acteal; Atenco; Tlatlaya; Ayotzinapa…

Julio Eduardo Manzano Bizuet. Ex Defensor de las Audiencias de la CORTV. Es licenciado en Derecho por la Universidad “José Vasconcelos de Oaxaca” (UNIVAS), maestro en Ciencias de la Educación por el Instituto de Estudios Universitarios (IEU), maestrante en Derecho Constitucional y Administrativo por la Universidad Lasalle, plantel Oaxaca. Desde 2010, fue docente en las áreas de Derecho, Ciencias de la Comunicación, Ciencias Políticas y Económico-Administrativas de la UNIVAS y IESO. Actualmente es profesor en el Instituto Cumbres de Oaxaca, UNI REU y la Universidad Mesoamericana Twitter: @EduardoBizuet