Oaxaca de Juárez, Oax. 17 de abril de 2018.- El abstencionismo es uno de los males que todo proceso electoral debe enfrentar, sin embargo, pareciera que poco se ha hecho para contrarrestar esta situación o quizás los esfuerzos sean insuficientes o inadecuados para este fin, pues los datos que nos arrojan los resultados electorales son muy semejantes entre una elección y otra como lo evidencian las memorias electorales de la última década en el estado de Oaxaca, tanto en elecciones federales como locales. Pero ¿Qué hace que el abstencionismo se mantenga muy cercano al 50%?

Partimos de que el votar y ser votado es un derecho político que la ciudadanía mexicana tiene avalada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sin embargo, pese a ser una obligación ciudadana +/- el 50% de la ciudadanía se abstiene de ejercer este derecho político. Una de las variables más cercanas a la respuesta de la interrogante planteada nos la arrojan los estudios sobre la confianza que la ciudadanía tiene respecto a las instituciones públicas, y considerando que quienes representan a estas instituciones emanan de los comicios electorales, y estos a su vez deciden sobre su equipo de trabajo, la desconfianza es generalizada, en tanto la citada variable permea desde los procesos electorales hasta el desempeño de los funcionarios públicos, con este análisis podríamos entrar en un acertijo de qué es primero y no es el caso, en tanto partimos de tres actores claves.

Un primer actor, partiendo de que la variable de la desconfianza es el principal problema a enfrentar, en ese contexto los órganos electorales tienen un papel fundamental, sin embargo, no podrían ser los principales responsables pues su quehacer se reduce a una etapa, la organización de la jornada electoral, y el procedimiento para el desarrollo de los comicios, pese a la implementación de nuevos métodos y tecnologías para su actividad, aún no se desprenden de la carga política que lleva el proceso de elección de sus representantes.

Otro actor relevante, sino el más importante, son los partidos políticos, que atendiendo a su descripción conceptual son una institución política conformada por personas que comparten afinidad ideológica y buscan cierto objetivo para impulsar determinado programa emanado de sus principios de origen, aunque en la actualidad los principios partidarios han quedado en los textos y emergen pronunciadamente otras descripciones de intereses de los cuales no hablaremos ahora, de lo que sí hablamos es de la carga política que estos institutos tienen en la jornada electoral. Los partidos políticos, mediante un ejercicio propio del partido en cuestión, eligen a sus candidatos, generalmente sin otro ejercicio que el de los derechos políticos que las personas adquieren dentro de cada partido, situación que hace al electorado un ente distante de los ejercicios de cada partido, en ese sentido quienes votan solo son los militantes y quienes simpatizan con la propuesta del partido en turno, hipótesis muy razonable del desentendimiento del electorado y que lleva al abstencionismo.

Y por último, un tercer actor, el funcionario en acción. Al respecto, la función pública en México se encuentra en un momento de desacreditación imperante, los casos de ineficiencia, ineficacia actos de corrupción e impunidad son característicos, y en razón de que los funcionarios emanan de un partido político, el electorado muestra indiferencia del proceso electoral y lo manifiesta a través del abstencionismo.

En tanto, el abstencionismo es consecuencia de acciones secuenciadas que parten del desempeño público conjugados con el quehacer de los partidos políticos. En el caso particular de Oaxaca, el abstencionismo se encuentra en un 56% de abstencionismo en elecciones intermedias locales, frente a un 40% de abstencionismo en elecciones presidenciales, y dada la homogeneización de las elecciones federales y locales el cálculo promedio estimado para estas elecciones 2018 sería de +/- 48% de abstencionismo, dado que las elecciones federales arroparían significativamente el proceso electoral local de diputados/as y de concejales.

Una de las razones que nos brinda la posibilidad de generar la hipótesis de que el abstencionismo mantendrá su rango acostumbrado es que en la última década de los procesos electorales los actores políticos no han variado en su forma de hacer política, el objetivo central de su proyecto radica en los procesos electorales, es decir, enfocan todas sus estrategias por generar un programa de posicionamiento electoral que les garantice el triunfo. Actividades como la defensa del voto y la imagen pública nutren la agenda, en tanto los programas políticos pasan a último término, el interés sigue siendo primero llegar y después vemos qué hacer.

Russell Mariano. Politólogo y administrador público.