La alineación electoral en Oaxaca y la tentativa de voto diferenciado

Oaxaca de Juárez, Oax. 26 de marzo de 2018.- México, con las elecciones presidenciales de este 2018, enfrenta un proceso crucial, bastante distinto a los tres procesos presidenciales vividos en este siglo XXI. La desilusión por los gobiernos panistas y la grave crisis que enfrenta el actual gobierno priista deja una marcada ruptura entre el gobierno y la sociedad civil.

La ciudadanía reprueba el quehacer público y se fortalece así misma mediante los lazos sociales para atender las necesidades incumplidas por el gobierno, por otra parte, los avances tecnológicos representan una alternativa de comunicación y redes que ha contribuido en ese fortalecimiento social desvaneciendo el poderío de los consorcios de la comunicación (Televisa y TvAzteca), por lo que hace de este proceso algo particular.

Ahora bien, para el caso de Oaxaca, este proceso 2018 será muy diferente pues se han alineado las elecciones locales con las federales, a la par que la ciudadanía emita su voto por presidente(a) de la república, senadores y diputados federales, votará por diputados locales y presidentes/presidentas municipales, pero ¿Qué hay de interesante?

El punto a analizar, para buscar una respuesta a nuestra interrogante, es el comportamiento electoral, es decir, cómo han votado los ciudadanos en Oaxaca.

Sobre la intención de voto de la ciudadanía en Oaxaca, es importante mencionar lo significativo de los liderazgos políticos y partidarios pues de ello depende mucho los resultados de los comicios, y en este proceso electoral el abanderado de MORENA, Partido del Trabajo y el Partido Encuentro Social, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se encuentra por arriba en las encuestas sobre preferencias electorales, muy por encima de su dos cercanos contrincantes; José Antonio Meade Kuribreña y Ricardo Anaya Cortés, un escenario muy similar a lo suscitado en el 2006 y 2012, aunque podríamos decir que en este año su simpatía sobre el electorado es mayúscula, las razones, diversas.

Los liderazgos políticos y partidarios representan con certeza la probabilidad de triunfo de los diferentes cargos en disputa. Y cuando se habla de liderazgos es propio citar el nombre de AMLO quien ha sido candidato a la presidencia de la república en los dos últimos procesos electorales. En el 2006 AMLO obtuvo un 27% de votos del total del electorado frente a un 18% de su más cercano contrincante, encontramos una diferencia abismal de cerca del 10% de votos efectivos; en ese proceso en Oaxaca la oposición se queda con 9 de 11 escaños a la diputación federal bajo el esquema de mayoría relativa.

El mismo ejercicio se repite en el 2012, AMLO se mantiene con el 27% de votos frente a un 21 de su más cercano contrincante; en este proceso la distribución de escaños no es muy diferente. Sin embargo, en procesos intermedios, los votos obtenidos por los partidos afines a AMLO ha sido mínima; en el 2009 obtienen un 7% en tanto el PRI mantiene su 18%; en el 2015, MORENA, a un año de su constitución como partido político, enfrenta su primer proceso electoral alcanzando un 5% de votos del total del electorado frente a un 11% del PRI.

Podemos observar que sí influyen los liderazgos políticos y partidarios, y en este proceso no podría ser diferente, en ese sentido resulta una plataforma ideal para la llegada de personajes que carecen de la aceptación social y se respaldan de lo que muchos llaman el efecto AMLO en las urnas.

Sin embargo, hay un punto importante que quizás pasa desatendido de la lectura política, y es el tema inicial, la alineación política en Oaxaca, es decir, en este caso el comportamiento del electorado podría ser diferente, pues se pone sobre la misma plataforma las figuras locales frente al liderazgo nacional de AMLO. Considerando que en el terreno local, la proximidad ciudadanía-candidatos(as) genera otra dinámica, como pudo observarse en el 2010, y la intención de voto se vuelve fluctuante, tal vez en este proceso electoral, no a gran escala pero si lo suficiente para mover el porcentaje de votos y mantener ocupada la atención de los asesores políticos, podríamos estar frente a un fenómeno de voto diferenciado, quizás no representativo para este proceso pero sí para los futuros, hipótesis que corroboraremos concluido el proceso electoral.

* Russell Mariano. Politólogo y administrador público.