Oaxaca de Juárez, Oax. 19 de marzo de 2018.- Como país y entidad federativa ¿Hacia dónde vamos? ¿Tenemos un proyecto de gobierno nacional y local? Ambas interrogantes son cruciales en estos momentos, más ahora que estamos frente a un proceso electoral trascendental (la elección presidencial) dada la situación de crisis política, económica, social e institucional por la que se atraviesa, hay razón entonces para hacernos estos cuestionamientos y otros como sociedad civil pues podemos notar una tergiversación abrumadora entre el discurso y el desempeño del gobierno.

Sobre el tema de la tergiversación entre el decir y el hacer, y en busca de atender las interrogantes planteadas, para contextualizar revisemos someramente la historia para contrastar los hechos recientes con los pasados en materia política. Primero, el natalicio del Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, cuyo proyecto de reforma de Estado estaba estrechamente ligado al pensamiento liberal, una ideología convincente y antagónica al conservadurismo, en donde descansan los principios de la república representativa, federal y popular promovidos en la década de los 50s y 60s del siglo XIX, sin embargo, hoy vemos con tristeza que la conmemoración de esta fecha, responde a eso, a una mera conmemoración, a un interés del funcionario público, por parecer Juarista, pues así lo exigen las circunstancias y el entorno político y social, pero sobre todo el electoral.

Segundo, el Cardenismo, adjetivo que ha pasado a la historia de México como una propuesta de gobierno comprendido en el mandato presidencial del general Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940), pero sobre todo como un el principal precursor de un modelo estatista fundado en los principios de una política nacionalista, el caso más emblemático la expropiación petrolera del 18 de marzo de 1938, a la fecha en todos los rincones de México se conmemora, pero al igual que el caso del natalicio de Benito Juárez, se vuelve un desfile de fechas conmemorativas.

Sobre este fenómeno de nacionalismo conmemorativo y discursivo descansa la tergiversación entre el decir y el hacer, pues en contraste a las propuestas estatistas del licenciado Benito Juárez García y el general Lázaro Cárdenas del Río, hoy podemos observar un comportamiento antagónico a los ideales Juaristas y Cardenistas, con el caso de las reformas estructurales consolidadas en el actual sexenio y fincadas desde la década de los 80 bajo las bases ideológicas del neo-liberalismo, en eso radica el proyecto de gobierno vigente, sin embargo, conmemorar y enunciar en el discurso el pensamiento nacionalista responde a una necesidad propia de la idiosincrasia colectiva.

Por otra parte, a escala de entidad federativa, nuestra soberanía descansa en los textos, hoy preocupa y ocupa a los funcionarios públicos ganar las próximas elecciones, en tanto el electorado, inmerso en la dinámica de la globalización se vuelve antagónico del quehacer público, situación que hace el escenario idóneo a los actores políticos concurrentes electorales pero carentes de ideología y de un proyecto de estado.

*Russell Mariano. Politólogo y administrador público