Los localismos frente al efecto Obrador en Oaxaca

Oaxaca de Juárez, Oax. 11 de mayo de 2018.- Los altos índices de inseguridad, pobreza, desempleo, corrupción e impunidad son indicadores que revelan una severa crisis en las instituciones del Estado, situación sentida por la sociedad pese al discurso de progreso que los gobiernos en turno emplean para sobrellevar sus administraciones, sin embargo, las necesidades no pueden abatirse con simples propuestas, es necesario redireccionar el timón del barco, bajo ese contexto el escenario electoral de este 2018 se distingue por una variable perceptible; la transición como alternativa de cambio.

La percepción de cambio la encontramos cuando la situación de crisis política, económica y social es insostenible, entonces emerge la necesidad de un cambio, sin entrar en discusión sobre el programa político, el electorado finca sus esperanzas en un candidato o candidata, en este caso, de acuerdo a las unidades de medida sobre la intención de voto, es mayormente para el candidato del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien representa un posicionamiento ideológico adverso al libre mercado, pero ¿Por qué la esperanza en un solo liderazgo cuando se tiene un parlamento?

Si bien el Estado mexicano, dada su estructura política se distingue por la división de poderes, sin embargo existe un fuerte arraigo por la figura presidencial, es decir, se concibe en el presidencialismo la alternativa de cabio/solución a las problemáticas sociales, políticas y económicas, razón por la cual la contienda por la presidencia de la República es el momento más significativo para el electorado y para los partidos políticos, no así el parlamento, pues en el caso de México el poder legislativo responde a la influencia del ejecutivo como se ha visto en el desempeño de las últimas legislaturas la partidocracia aún no se ciudadaniza y por diversas razones que analizaremos en otro contexto. Bajo esas circunstancias el liderazgo de los candidatos en turno simboliza la tendencia de voto y con ello el posicionamiento del partido o partidos a los cuales representen.

Frente a este escenario, en el terreno local, el liderazgo que representa el candidato de MORENA es arrollador, como ya ha sucedido en el 2006 y en el 2012, en el caso específico de Oaxaca, las y los candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados en el ámbito federal han alcanzado la mayoría de los escaños en ambas cámaras, no así en elecciones intermedias, sin embargo, en este proceso electoral, con la homogeneización de las elecciones federales y locales la tendencia de voto pudiera ser más competitivo en el ámbito local pues estaríamos frente a una pugna de liderazgos locales frente a lo que muchos analistas han llamado como “el efecto obrador”, por las razones siguientes:

  1. Los procesos de selección de las y los candidatos locales, al igual que federales, en todos los partidos, han sido severamente cuestionados por sus propios militantes y sancionados, en algunos casos, por los órganos electorales, situación que invita a la reflexión del voto.

  2. En el contexto local la cercanía gobernante-gobernados es mayúscula, en tanto el electorado tiende a votar más por la persona que por el partido político, aunque es importante señalar que los liderazgos locales no son representativos frente a un liderazgo nacional pues su presencia, con el mejor de los casos se alcanza a conocer en su municipio, no así en una región.

  3. La elección de candidatas y candidatos cuestionados en su desempeño, por cargos anteriores, merma la intención de voto en el ámbito local, no así en el campo federal.

  4. El contexto de crisis institucional, en los tres ámbitos de gobierno; federal, estatal y municipal, marcará la tendencia de voto local.

A manera de conclusión, la diferenciación del voto, aunque alejado  por la situación de la crisis nacional, puede resultar un factor sustantivo en los resultados del 1º de julio en el ámbito municipal. En ese sentido, el voto diferenciado podría efectuarse más en el terreno local, por las razones ya expuestas, no así en el campo federal. Por otra parte, la falta de una cultura política hace más difícil este escenario, en tanto, el reto de las instituciones políticas en los próximos años es el de hacer funcional sus partidos, caso contrario los escenarios difícilmente cambiarán.

Russell Mariano. Politólogo y administrador público.