Las discusiones… de siempre ¿Un escenario espontáneo, construido o tradicional en México?

Oaxaca de Juárez, Oax. 1 de agosto de 2018.- Transcurrido un mes de la jornada electoral, la opinión pública se ha enfocado en las acciones del presidente electo; la presentación y estructura de su gabinete, las propuestas de trabajo en la administración pública federal y temas de alcance legislativo han marcado la agenda política a nivel nacional, tanto, que la gestión de la actual administración presidencial pasa desatendida para algunos medios. Pero, esta situación ¿a qué nos lleva?

Ya en otros casos, en  días pasados la opinión pública, o mejor dicho, el escenario mediático que comprende los medios tradicionales de comunicación, y principalmente la plataforma de interacción que ha generado el internet a través de sus redes sociales, han cuestionado severamente las determinaciones del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Estas interrogantes son producto del planteamiento del propio presidente electo antes y después de elecciones. En ese contexto, la propuesta de hacer cosas diferentes a las acostumbradas por los gobiernos pasados pone en alerta a la opinión pública, y es un avance muy válido, pues genera las pautas para vincular a la sociedad en general en temas de interés público, a eso nos llevan los cambios.

Sin embargo, los temas “cuestionados”, o mejor dicho, polémicos, son únicamente producto del momento, se cuestiona el posicionamiento más no la trascendencia, como ha sucedido con el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), y recientemente con la propuesta presentada por AMLO de Manuel Bartlett, quien se distinguiera en el escenario político por anunciar la caída del sistema en la jornada electoral de 1988, para dirigir lo que queda de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la interrogante sería ¿Representa la persona una amenaza al propio programa de trabajo del presidente electo? Y tendríamos que cuestionarnos más, y no sobre la persona, sino el proyecto mismo, ahí es donde la academia tendría que abonar lo propio, pero es ese otro tema de análisis.

En tanto, lo expuesto refleja una situación convencional, una discusión… de siempre, de malestar prematuro, en ese sentido como lo he titulado, nos encontramos con el mismo escenario de discusión política.

Revisamos las acciones y no las secuencias y mucho menos el problema, pareciera entonces que seguimos, desde la opinión pública, con la espontaneidad de las emociones vinculadas a expresiones construidas y con las mismas formas, lo que nos indica una tradición en el debate de los asuntos públicos.

Aunque vamos avanzando, y como he citado, es importante el cuestionamiento, pero habremos de ir más allá. Como ciudadanos habremos de cuestionar, no el acto, sino la secuencia, el programa de gobierno en toda la extensión de la palabra, de ahí la importancia de contar con una formación política, como lo asentara Gabino Barreda en su libro “La Educación Positivista en México”, aunque pareciera que a la élite política y colaboradores no les causa agrado el tener una ciudadanía formada políticamente, pues una ciudadanía como colectivo, tiene la capacidad de decidir masivamente, como lo ha hecho el pasado 1 de julio de 2018.

Es entonces este proceso una lección para la élite política y para la ciudadanía misma, habremos de entender que hay fortaleza social cuando se entiende el concepto de sociedad.

Russell Mariano. Politólogo y administrador público.