Oaxaca de Juárez, Oax. 17 de octubre de 2018.- El escenario político en México ha dado un giro importante, el ejercicio del sufragio ciudadano el pasado 1º de julio dio una lección a los partidos políticos, y hacen falta estudios para precisar si ha sido también una lección para la ciudadanía misma o, como algunos señalan, es en gran parte, producto de una acción momentánea emanada de la inconformidad social por el desempeño de los gobiernos en turno.

Ambos puntos habría de precisarse en próximas elecciones cuando haya más elementos de estudio, en tanto, en este escrito nos enfocamos en el desenvolvimiento cotidiano del ejercicio de lo público, y particularmente de la posición política de los diferentes actores: la opinión pública, el nuevo gobierno y la oposición, en otro momento hablaré del poder económico.

A lo largo de estos tres meses, principalmente después del triunfo arrollador de Morena en las urnas, la opinión pública ha cuestionado diversos comportamientos de personajes cercanos a Morena como ha sido la boda de quién fuese anunciado por el presidente electo como futuro coordinador de política y gobierno en su gabinete, César Yáñez, otros casos como diputados captados en situaciones incómodas, como dormitando en su curul, involucrados en accidentes de tránsito, así como la integración de perfiles pocos convincentes en los cargos de representación popular, son de los muchos temas que se abren como interrogante sobre el desempeño del nuevo gobierno, el legislativo ya en funciones y el ejecutivo próximo a ejercer y que tienen cierta similitud con los comportamientos de los actores políticos tradicionales.

Podría argumentarse que la construcción de la opinión pública es tendenciosa y manipulada por el gobierno en turno, sin embargo, hasta ahora es la que existe, corresponde entonces a éste nuevo gobierno la democratización de los medios de comunicación.

Por otra parte, la posición del nuevo gobierno emerge de la suma de las demandas sociales como bandera de lucha, sin embargo, con el voto ciudadano su posición es la de ser gobierno, y la percepción social sobre lo que representa un gobierno se mantiene, esa concepción de gobiernos autoritarios no cambio con las urnas, cambia con el ejercicio, es un proceso y lleva tiempo, ahora ¿cómo comunicarlo a la ciudadanía? ¿cómo transmitirlo a la opinión pública? En estos tiempos de avance acelerado de los canales de comunicación es un reto.

Los roles políticos por la disputa del poder es la misma, en ese sentido, el poder legislativo ya en funciones busca marcar, en su desempeño, diferencias en el comportamiento público respecto al desenvolvimiento obtenido por los gobiernos del PRI y del PAN, eso es parte del reto.

Por otra parte, aun cuando, el presidente electo, no asume su cargo su posición frente a la opinión pública ya es la de gobierno, y eso permea en todos los sectores sociales, en este caso lo que se dice y hace tiene consecuencias, ese es el tema del discurso, y estos tiempos de las tecnologías, la información y la comunicación, los cuestionamientos, rumores y más que se expanden a través del internet, como canal de comunicación masiva, repercute directamente en la credibilidad del nuevo gobierno, esto es parte del sistema.

Para finalizar, el último actor de esta triada y el más beneficiado de esta situación de descompensación informativa, es la oposición, los contrincantes políticos del nuevo gobierno, principalmente de Morena, habrían de utilizar el escenario presente para capitalizar sus propuestas y buscar favorecerse de los deslices del próximo gobierno, sin embargo, el proceso de trabajo del próximo gobierno está por iniciar, entonces estaríamos frente a otro escenario, por ahora, la efervescencia de lo espontánea sigue marcando tendencia y contra es la lucha de los actores políticos de una u otra bancada.

A manera de conclusión, la posición de los actores políticos es lo que ha cambiado; ahora Morena es gobierno (el legislativo en funciones y el ejecutivo próximo a ejercer), quienes lo conforman son los electos y sus equipos, no son todos los votantes, entonces, al grueso de la población no se le puede pedir que identifique diferencias en su concepción de gobierno por ahora, podría diferenciarse después de un periodo de tiempo, en ello interviene la construcción de la opinión pública, siempre y cuando hayan las políticas adecuadas para atender el tema de la cultura política, se habla entonces de formación política, no partidista, sino educativa, caso contrario, el escenario se augura cíclico, y la oposición en su papel reiterativo.

Escrito por Jesús Russell. Politólogo y administrador público.