Oaxaca de Juárez, Oax. 22 de noviembre de 2018.- Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones y el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, en México apenas 6 de cada 10 habitantes utilizan Internet. Es decir, 4 de esos 10 no tienen acceso y, por lo tanto, viven en desventaja para ingresar a servicios informativos, de educación, de salud y otros que tengan que ver con aprovechar todo tipo de oportunidades a distancia.

En materia indígena, el escenario es peor aún. Según el Instituto Federal de Telecomunicaciones, únicamente 2 de cada 10 mexicanos y mexicanas con raíces auténticas utilizan Internet. Aquí, hay 8 que están en una alta desventaja de desarrollo. Tan sólo en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, el 58 por ciento de localidades con presencia de población indígena no tienen cobertura.

Lo anterior, a pesar de que desde 2013 el acceso a Internet o a la banda ancha es un derecho humano consagrado en el artículo sexto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Incluso han existido distintas políticas públicas fallidas ante el gran reto de recortar la brecha digital existente. Así es como surge México Conectado que, con esfuerzos efectivos pero aislados, pudo llevar Internet a espacios públicos pero con un costo no sustentable.

Ante este complejo panorama, actualmente existe un modelo indígena que, replicado en los espacios rurales que no son prioridad ni representan interés comercial para los grandes corporativos de telecomunicaciones que dominan el mercado, podría ser la semilla para alcanzar la cobertura universal en México. Se trata de la red que encabeza la Asociación Civil Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias (TIC).

TIC es un ejemplo internacional en telecomunicaciones indígenas – con un espíritu social indiscutible – que ha avanzado a pesar de las resistencias normativas mexicanas, manteniendo una sólida sustentabilidad. El proyecto surge en Villa Talea de Castro en la Sierra Norte de Oaxaca.

Aprovechando la figura de concesiones de uso social que abrió la Reforma Telecom de 2013, esta asociación civil cuenta con dos títulos de este tipo con lo que ofrecen servicios sin fines de lucro a más de 3 mil usuarios de telefonía móvil e Internet en 18 comunidades en donde no llega el Estado ni los grandes corporativos.

Lo que hizo TIC en Oaxaca es técnicamente replicable en cada rincón del país, ya que con redes locales y equipo básico lograron adaptarse al modelo de la ley. Por ello, hoy cobran una cuota de recuperación mensual de 40 pesos por habitante. Y han ganado dos amparos ante la justicia federal que podrían ser el antecedente para que la nueva legislatura abra los candados y dé mayores facilidades para replicar el modelo, así como para definir como una política pública necesaria la realización de esquemas comunitarios regionalizados para alcanzar la cobertura universal a la que obliga la Carta Magna.

*Jorge Oropeza. Presidente del Colegio de Profesionistas Compartir Conocimiento A.C.