Oaxaca de Juárez, Oax. 31 de octubre de 2018.- Con un ánimo renovado tras un proceso electoral histórico y con la entrada de nuevos cabildos a lo largo de todo el país, se abren las puertas para implementar gobiernos abiertos municipales. Es decir, ayuntamientos cercanos con mayor transparencia, con participación social en sus procesos y con fuertes mecanismos de colaboración con las instituciones.

Debemos entender que, para que se generen transformaciones profundas en los 2 mil 458 municipios y 16 alcaldías que existen en México, debe haber casos ejemplares que arrastren – con los ánimos de cambio – a todos los demás.

Consideremos que tan sólo en Oaxaca existen 417 ayuntamientos que se rigen por Sistemas Normativos Internos, comúnmente llamados de usos y costumbres. Además, se tienen que contemplar las debilidades, así como las fortalezas propias de las dinámicas municipales ya existentes.

En el eje de la transparencia, los municipios gobernados por usos y costumbres tienen altas oportunidades de avanzar, ya que entre sus fortalezas se encuentran sus asambleas colectivas de observancia pública permanente, además de que – en esos esquemas – la rendición de cuentas es un aspecto más moral que legal y se comprueba normalmente hasta el último peso gastado.

Aunque en el caso de los ayuntamientos gobernados por el sistema de partidos políticos, a pesar de que cada vez sean mayores las solicitudes de información y el interés ciudadano para demandar sus derechos, prevalece una fuerte desconfianza hacia las instituciones, lo que le da oportunidades medianas para mejorar en este ámbito.

Hablando de participación social, en los usos y costumbres también hay altas oportunidades, ya que las políticas públicas suelen ser codiseñadas con decisiones colectivas de la asamblea. Aquí han sido muy importantes los medios comunitarios, como las radios, para empujar la colaboración masiva en estos gobiernos. Por otro lado, en donde gobiernan los partidos políticos, las oportunidades son medianas. Y es que, a pesar de que se usen las redes sociales y de que el interés vecinal esté más organizado debido al impacto directo de las acciones municipales en la vida diaria, la autoridad no contempla como práctica común la consulta a la población.

Finalmente, en cuanto a colaboración interinstitucional, tanto en municipios de usos y costumbres como en los de partidos políticos se mantienen bajas oportunidades de caminar hacia los gobiernos abiertos, ya que en el primer caso es muy difícil que las comunidades acepten el apoyo institucional de actores externos y ajenos a la población y, en el segundo, no existen esquemas reales de colaboración en la materia. Sin embargo, se espera que estos se aterricen con los próximos resultados de la Política Nacional Anticorrupción.

*Jorge Oropeza. Presidente del Colegio de Profesionistas Compartir Conocimiento A.C.