De origen zapoteco y con 53 años, Sofía Juárez Jacinto pone su corazón en cada producto de madera que realiza desde hace 21 años en Oaxaca.

Su primer acercamiento a la industria forestal fue en 1990 cuando se aventuró a poner un negocio de venta de madera por tabla.

Dos años después, junto con su padre y su esposo Sofía decidió emprender una empresa familiar al adquirir un aserradero, que tiempo después llamaría El Progreso y que este año cumplió 21 años de funcionamiento.

Ella dirige esta empresa oaxaqueña, cuyos trabajadores se han convertido en amigos y familia. Su hija Adelaida es la administradora.

En 1999 tuvo contacto con asesoras técnicas forestales que la impulsaron a buscar en la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) el apoyo para continuar el crecimiento de El Progreso.

En 2016 el aserradero logró la certificación de Cadena de Custodia por parte del Consejo de Administración Forestal (FSC, por sus siglas en inglés) siendo la primera mujer empresaria del ramo maderero en obtener este importante avance.

“Yo desconocía que CONAFOR también me podía apoyar como mujer y como empresaria y fue gracias a una de mis asesoras, Evangelina, que llegamos a la gerencia de Oaxaca y nos apoyaron con este importante paso y reconocimiento para el aserradero El Progreso, lo cual agradezco mucho porque le da un valor más a mi producto”.

Con esta Cadena de Custodia, el aserradero de Sofía Juárez ofrece madera en tabla obtenida de comunidades con aprovechamiento de bosques certificados lo que le permite continuar ofertando un producto de excelente calidad.

Desde hace un año y medio, además del aprovechamiento en el aserradero, Sofía y su hija trabajan en una nueva línea de producción llamada Corazón de Madera, un detalle para recordar.

Con esto aprovechan hasta el último pedazo de madera que se considera desecho y con el apoyo de Luz, ingeniera en Diseño Industrial, crean piezas decorativas como portarretratos, portacelulares, maceteros y recuerdos para eventos sociales.

“Corazón de Madera es una línea del aserradero El Progreso que ahora me permite hacer otro tipo de trabajo, como dicen mis hijos, a mi edad ya no debo estar con la pala sacando aserrín o acomodando las tablas, pero no puedo, crecí como empresaria en este aserradero. Los trabajadores son mi familia, no puedo dejarlos, me gusta estar pendiente de todo, pero ahora también le dedico tiempo a este trabajo, me encanta, hemos hecho un gran equipo de colaboradoras y amigas que están dispuestas a lograr que Corazón de Madera genere más empleos y con ello más ingresos para las mujeres oaxaqueñas”, expresa Sofía.