Perspectiva

“Roma” de Alfonso Cuarón: un ejemplo de la censura en la era global

Fernanda Naomi Santiago Petriz

Oaxaca, Oax., 6 de noviembre de 2025.- En un país que se enorgullece de los cineastas que proyectan el nombre de México en la escena cinematográfica global, persisten intentos de censura mediática sutil, como ocurrió con Roma de Alfonso Cuarón.

Esta película, situada entre 1970 y 1971, narra un año en la vida de una familia de clase media alta en la colonia Roma de la Ciudad de México.

Aparentemente, la trama no presenta elementos que justifiquen polémica o intentos de censura. Sin embargo, al contextualizarse en uno de los periodos más polémicos de la historia reciente de México, la obra adquiere una carga política que no se puede negar, especialmente por su representación del llamado “Halconazo”.

Durante décadas, la censura en México se ejerció de manera directa con gobiernos autoritarios que prohibían películas, secuestraban negativos y limitaban su circulación.

En la actualidad, en un mundo globalizado, las formas de censura han evolucionado. Cuando el Estado o sus instituciones deciden no apoyar proyectos culturales que consideran incómodos, estos buscan alternativas en la escena internacional.

Esto plantea una pregunta crucial: ¿es válido que un país permita que obras de gran valor artístico e histórico escapen de su ecosistema cultural por falta de apoyo institucional? Al hacerlo, no solo se pierde la oportunidad de respaldar a artistas locales, sino también de fomentar el desarrollo de talentos y generar empleos en el sector cultural mexicano.

El caso de Roma ejemplifica cómo la libertad de expresión en el arte enfrenta nuevas batallas. Ya no se trata únicamente de una censura explícita, sino de una resistencia pasiva por parte de narrativas oficiales que prefieren el olvido ante una memoria incómoda. La película demostró que, en la era global, las verdades históricas encuentran formas de emerger, aunque enfrenten resistencia.

Esto nos lleva a una reflexión final; y es que no importa cuánto las autoridades intenten enterrar historias debido a su contexto histórico o porque apoyen causas incómodas; como cancelar proyecciones con fines benéficos que el gobierno no avala, en la era global resulta casi imposible censurar obras de la manera arbitraria y absoluta que se practicaba en el pasado.

Las obras trascienden fronteras y persisten en el tiempo, encontrando aliados, plataformas y audiencias en otros lugares.

La globalización, en este sentido, se ha convertido en un contrapeso frente a la censura local, permitiendo que relatos silenciados nacionalmente resuenen a escala internacional. Así, Roma no solo triunfó en los premios Óscar, sino que se convirtió en un recordatorio de que, hoy más que nunca, el arte encuentra caminos para sobrevivir y vencer al olvido.

*Opinión escrita por Fernanda Naomi Santiago Petriz.

Colaborador, FDN Oaxaca
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