#UstedTieneLaMejorOpinión
Julio Eduardo Manzano Bizuet*
Oaxaca, Oax., 10 de junio de 2026.- No existe plazo que no se cumpla. El paso inexorable del tiempo nadie lo detiene. Mañana 11 de junio, después de cuatro años volverá a rodar el balón de fútbol, pero en esta ocasión en la Ciudad de México.
México es el único país que ha sido sede de tres campeonatos del mundo: el primero fue en 1970, el segundo se jugó en 1986 y el tercero será este 2026, aunque claro como saben, Estados Unidos de Norteamérica y Canadá también serán sedes de esta justa deportiva.
A pesar de que siempre jugué fútbol, más por diversión que por pasión, no me considero una persona “fanática” de este deporte. Claro que disfruto cuando mi equipo, los Pumas de la Universidad, avanzan más allá del torneo regular, pero tampoco derramo lágrimas cuando pierden.
En cuanto a los partidos de la selección mexicana, ya no me emociono como antes, sobre todo cuando iba en la escuela primaria, secundaria y bachillerato. Recuerdo que cuando cursaba el cuarto año de primaria, se llevó a cabo el mundial de Estados Unidos en 1994, en esa época no había celulares o dispositivos que transmitiera el partido en tiempo real, sólo evoco que mis compañeros llegaron gritando que México le había ganado a Irlanda.
Esta semana se recomendó que, tanto en los trabajos gubernamentales, como en el sector privado, se realice home office para no perderse la inauguración del mundial y, también porqué no decirlo, como lo ha expresado negativamente, tanto el gobierno federal, como el gobierno de la Ciudad de México, para evitar tráfico que obstaculice el tránsito de nacionales y extranjeros. La pregunta es que si a pesar del home office ¿el personal estará atento a las actividades laborales?
En México, mañana 11 de junio, muchas personas se sentirán más mexicanas que nunca, se vestirán con su playera mexicana o de color tricolor. Por lo regular ese sentimiento nacionalista durará, siempre y cuando, la selección nacional gane su primer partido y, desde luego, avance a la siguiente ronda; pero en caso contrario, aparecerán las emociones “patrioteras”, se renegará, se maldecirá y, por lo común, se terminará apoyando a alguna selección, sobre todo de latinoamericana, como Brasil o Argentina, o en su caso, alguna escuadra europea.
Se anhela que la selección mexicana avance hasta donde se pueda, pero como lo he expresado en otros espacios, ¿cómo se pretende lograr esta hazaña si no existe continuidad en los procesos?, ¿por qué se cambia de director técnico para cada mundial?, ¿por qué se convoca a jugadores que no cuentan con un seguimiento previo? A diferencia de otros países que son potencias en el fútbol, en otras naciones las grandes figuras se siguen convocando, cuando sus mejores años ya transcurrieron.
Al igual que las Olimpiadas, queremos que los deportistas de alto rendimiento obtengan campeonatos o medallas, pero ¿qué políticas públicas emprende el Estado mexicano en el deporte para lograr esas metas? Porque a diferencia de los futbolistas, los atletas olímpicos participan “sobreviviendo” en muchas ocasiones con sus propios recursos.
Deseamos que los deportistas mexicanos obtengan triunfos contundentes, pero la cultura deportiva es nula, tanto por el Estado, como por las familias, a pesar de que es un derecho humano contenido en el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En este sentido, cada día o atardecer resulta más difícil observar a la niñez jugar en las calles, tal como se observaba en décadas anteriores. De hecho, son más las niñas y los niños que prefieren estar frente a un celular o a la pantalla para jugar videojuegos.
Como mexicano, deseo que la selección nacional obtenga un buen resultado ante su similar de Sudáfrica, pero también anhelo vivir en un país que garantice la cultura deportiva, la salud, la seguridad pública, combata la impunidad… mientras que ruede la pelota y que gane el mejor.
Al final, usted, tiene la mejor opinión…
* Maestro en Derecho Constitucional. ExDefensor de las Audiencias de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión. Docente.





