Comunicado UNAM
Ciudad de México, Mx., 23 de octubre de 2026.- La forma en que reconocemos, respetamos y protegemos a nuestros adultos mayores dice mucho de nuestra concepción de la justicia y de los vínculos de solidaridad que estamos dispuestos a sostener como sociedad, expresó el jefe de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Derecho (FD) de la UNAM, Rodrigo Brito Melgarejo.
Al poner en marcha el ciclo de conferencias “Derechos, protección y cuidados de las personas adultas mayores” argumentó que la edad no puede constituirse en una razón para restringir garantías, desconocer voluntades o limitar la participación de las personas en las decisiones que les afectan.
Por el contrario, aquella que está comprometida con las garantías individuales debe generar las condiciones necesarias para que todas y todos vivan con dignidad, seguridad y autonomía, independientemente de su edad, circunstancias particulares en las que se encuentran o cualquier otro factor. También deben identificarse y combatirse las distintas formas de violencia, como discriminación, abuso y abandono.
“Estas situaciones no siempre son visibles y, en ocasiones, se producen en los espacios en los cuales debería existir mayor confianza y protección. De ahí que sea importante contar con herramientas jurídicas e institucionales que permitan prevenirlas, atenderlas, y cuando corresponda sancionarlas”, subrayó.
En el encuentro organizado por la División de Estudios de Posgrado y el Seminario de Derecho Civil, en el auditorio “Gabino Fraga” de la FD, Brito Melgarejo apuntó que los problemas relacionados con el envejecimiento no pueden comprenderse ni atenderse exclusivamente a partir de una sola disciplina.
“Hablar de personas adultas mayores es hablar de dignidad humana, igualdad, autonomía y de justicia. Implica también reflexionar sobre la manera en que nuestras instituciones, normas y sociedad reconocen y acompañan las distintas etapas de la vida”, puntualizó.
Integración
A decir de la académica de la FD, Elva Cárdenas Miranda, algunos integrantes de esa población -que cada día va en aumento- en numerosos casos son discriminados y señalados por su edad, o porque carecen de condiciones para ser productivos, razón por la cual son relegados en el entorno familiar y social.
Según información reciente de la Organización de las Naciones Unidas, se ha duplicado el número de gente de 60 años y más, al pasar de 541 millones en 1995 a mil 200 millones en 2025.
La proyección es que alcance dos mil 100 millones en 2050; y para 2080 superarán el número de los individuos menores de 18 años, abundó ante María del Carmen Montoya Pérez, titular del Seminario de Derecho Civil.
Cárdenas Miranda planteó que ante este panorama se requiere que los adultos mayores sean productivos, es decir, se integren a esa sociedad que las está relegando.
Habrá que definir una política pública integral para que realmente estén en mejores condiciones, en un entorno más accesible. Y hay un aspecto específico que tiene que llamar la atención: la justicia para este sector, concluyó.





